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Por: Héctor Sampson

 

Las redes sociales
(Gracias a Laura Andrade por su ayuda)


Siento que no fue hace tanto tiempo cuando “los encuentros sociales” en línea se llevaban a cabo en un BBS (Bulletin Board Service) programas computacionales carentes de toda ilustración y muchas veces organización, en los que entrábamos a foros de pláticas divididos por temas y “posteábamos” (del inglés to post, algo como publicar) mensajes que serían leídos y con suerte contestados posteriormente.

Como no existía el internet, como lo conocemos ahora, pues estoy hablando de mediados de los 80´s, teníamos que acceder (aunque ahora digamos malamente “accesar “, del inglés, to access) a través de un aparato llamado módem (combinación de las palabras modulador-demodulador) usando las líneas telefónicas, lo cual implicaban a veces gastos de llamadas de larga distancia, a otras computadoras que conectadas a teléfonos normales, contestaban la llamada y nos daban acceso a estos servicios de comunicación restringida, pero efectiva.

Pero de éstos hablaremos en otra ocasión pues merecen su sitio especial.

Tiempo después, las computadoras de varias universidades en el mundo comenzaron a conectarse entre sí en lo que sería la base para el Internet, usando la red del Departamento de Defensa, ARPANET.

Así que todo lo que teníamos que hacer era ir a la universidad más cercana y obtener el permiso para usar las terminales.  Tiempo después, instalaron módems para poder comunicarse desde la casa y esto hizo las cosas más fáciles aunque más caras, pues en esos tiempos se pagaba por tiempo de duración de la llamada y uno se “picaba” en la primitiva “navegación” de servidor a servidor.  Eso aunado a las bajas velocidades con que se movían los datos en aquellos tiempos.

El asunto es, que en algunas de las computadoras de esas universidades, se instalaron los abuelitos de las que hoy se conocen como “redes sociales”, (my space, facebook, hi-5, etc). Y estos BBS eran una simple base de datos dividida en foros de discusión, algo así como DEPORTES y éste con subdivisiones: SOCCER, FUTBOL, CARRERAS, etc.  POLÍTICA, ESPECTACULOS, ACTUALIDADES, AMISTADES, ROMANCE, etc.

Uno podía crear un perfil (página con información personal de cada usuario) donde se describía uno lo mejor posible.  Pero en esa época todo era texto sin imágenes, así que ahí fue donde, escondidos tras las anonimidad de las palabras, comenzaron las exageraciones: SOY ALTO, GUAPO Y ATLÉTICO, ME DICEN SIEMPRE QUE SOY IGUALITA A DEMI MOORE, ¿CONOCES A BRAD PITT? PUES ASÍ SOY, etc.

Al no haber facilidades para subir fotografías, había veces en que uno se creaba una imagen de sus amigos en el ciberespacio totalmente diferente a la realidad y cuando, en raras ocasiones, se llegaban a intercambiar a través del SNAIL MAIL (Correo caracol, el correo convencional) las desilusiones y/o sorpresas eran inmensas.

Tras el anonimato del texto travestis y homosexuales de closet se ponían nombres femeninos y “conocían” a chicos haciéndoles pensar que eran mujeres muy guapas y daban rienda suelta a sus fantasías.

Eran otros tiempos.

La llegada de la World Wide Web o WWW, trajo cambios enormes a Internet y la adición de imágenes fijas, video y sonido revolucionó todo y los BBS quedaron obsoletos y aburridos.

Llegaron los sitios que nos permiten subir información, videos y fotos sobre nosotros, nuestra vida y la de familiares y amigos.

Mucha gente sigue subiendo fotos que encuentran en revistas como si fueran propias y, en cierta forma el fraude y anonimato se pueden seguir conservando.

Pero el riesgo ha aumentado.

Ahora los jóvenes y no tan jóvenes, suben fotografías personales de sus vacaciones, familiares, amigos, reuniones, posesiones, etc.

El problema es que en muchas ocasiones la información publicada en estos sitios no es real y la gente ha encontrado otra forma de presumir,  al usar fotos de otras personas o revistas como propias en un afán de lucir un estilo de vida que no es el real.

Esto ha dado pie para que el crimen organizado tome estos sitios como “catálogos” para escoger a sus víctimas. Esto ha causado una serie de secuestros de personas que no tienen los medios para pagar los altos rescates que les piden, con epílogos trágicos en algunas ocasiones.

Algunas aplicaciones para dispositivos móviles con sistema de GPS (Sistema de posicionamiento global, por sus siglas en inglés) transmiten la posición en tiempo real de la persona que los porta, permitiendo a otros usuarios saber en un determinado momento en dónde se encuentra el usuario, si no se toman las precauciones adecuadas.

Los sitios de dichas “redes sociales” se defienden diciendo que el usuario tiene la opción de hacer su información accesible solamente a personas autorizadas por él y que éste puede apagar la antena de GPS de su dispositivo móvil a voluntad.  El problema es que esos sitios no dan toda esta información tan importante de una manera más accesible y clara.

La implementación reciente del sistema “street view” que nos permite no solamente consultar un mapa detallado de una población  dada con vista desde un satélite, si no ahora con esta nueva tecnología, podemos prácticamente “transitar” a nivel del suelo y con vista de 360° las calles de las principales ciudades del mundo, entre ellas la Ciudad de México.  

Esto también ha causado alarma por el hecho de que se pueden ver automóviles y personas en las fotografías, creando la falsa idea de que podrían ser espiadas por éste método, pero la verdad es que las fotografías son tomadas una sola vez y renovadas una vez al año o quizá nunca, no se tiene claro todavía como se manejará eso. Así que el riesgo de espionaje por este método se descarta mayormente.

La tecnología es como todo: arma de dos filos.  La prudencia y la precaución seguirán siendo nuestra principal defensa en contra del crimen organizado y del no tan organizado, que también, al igual que todos, se moderniza.

Mientras tanto, no subas fotos de mansiones de las revistas europeas diciendo que es tu casa de campo ni uses programas de edición de imágenes para ponerte junto a Paris Hilton en la entrega de los óscares, porque no sabemos quién, en este momento, te está observando.

 

 

 

 

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